Lo tiene clarísimo. Sólo quiere jugar en el Barça, cueste lo que cueste.
Javier Mascherano ha comunicado al Liverpool que no volverá a vestir la
camiseta ‘red’ y que su futuro pasa única y exclusivamente por el Camp
Nou.
Un ultimátum como la copa de un pino. El centrocampista
argentino está tan comprometido con el acuerdo al que ha llegado con la
entidad barcelonista que ha decidido dar un paso al frente y plantarse
ante los dirigentes del club inglés. Ya no piensa dar marcha atrás.
El
lunes, Mascherano optó por negarse a jugar ante el Manchester City como
medida de presión para que el Liverpool aceptara la oferta del Barça.
Ayer, fue más allá y tomó una decisión definitiva que puede acabar
siendo determinante en este culebrón. El jugador advirtió de que no
volverá a jugar más con el equipo de Roy Hodgson.
El ‘jefecito’,
como le llaman en Argentina, sabe que está ante la gran oportunidad de
su carrera deportiva y no está dispuesto a dejarla pasar. El verano
pasado ya estuvo muy cerca de recalar en el equipo blaugrana pero en
aquel entonces las circunstancias no fueron las propicias. Ahora no
piensa dejar escapar el tren. Quiere jugar a las órdenes de Pep
Guardiola y junto a sus amigos Lionel Messi y Gaby Milito. Considera que
ya es el momento de poner fin a su etapa en el Liverpool y en el fútbol
inglés, a donde llegó hace cuatro años de la mano del West Ham.
Además,
para el futbolista su marcha de Inglaterra es una cuestión personal
que afecta a su vida privada. Su mujer, que siempre ha sido muy
importante en las decisiones del jugador, no quiere seguir viviendo en
una ciudad a la que no ha conseguido adaptarse, hasta el punto de que
apenas sale de su casa. Se dedica a cuidar de sus hijos y a acompañar a
su marido de forma esporádica a algunos actos publicitarios y poco más.
La posibilidad de trasladarse a un país donde conoce el idioma y a otra
capital en la que hay muchos compatriotas ha animado de tal manera a la
mujer de Mascherano que se ha convertido en una de las bazas en esta
operaicón.
Por otra parte, el futbolista sabe que tiene la
sartén por el mango, conocedor de las necesidad que tienen los
dirigentes de traspasar jugadores (Kuyt también está en el mercado) para
cubrir los graves problemas económicos que padece la entidad. Tantos
que los bancos le obligan a vender el club en los próximos meses.
El
Liverpool, que no está muy contento con la forma de actuar del Barça,
sabe que no le queda más remedio que traspasar al centrocampista
argentino. Incluso ya ha fichado a su sustituto, el danés Christian
Poulsen. Pero lo que pretende es prolongar el culebrón todo lo posible
(el plazo de fichajes expira el día 31) para intentar sacar la mayor
tajada posible. Por eso ha rechazado la primera oferta (15 millones de
euros, más variables) y su pretensión es que se valore a Mascherano como
a Touré Yaya, por el que el City pagó 30 millones de euros. El Barça no
llegará a esa cifra ni de lejos y la presión del argentino será
fundamental para que la operación cristalice de forma positiva para las
tres partes.
Esta es la principal razón por la que el traspaso
no se ha resuelto todavía. Pero Liverpool, Mascherano y Barça están
condenados a entenderse y es cuestión de días que el argentino sea
presentado en el Camp Nou. Al contrario que Arsène Wenger con Cesc
Fàbregas, Hodgson ya da prácticamente por perdido a su futbolista. Pese a
que su deseo sería que no se produjera el traspaso –“si por mí fuera,
Javier seguiría en el Liverpool”–, el técnico es consciente de que tiene
que plantear la temporada sin el concurso del que hasta ahora había
sido el ‘timón’ de los reds.
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