Y vuelta a empezar. Como si no hubiera sucedido nada trascendental en
los últimos días y la etapa de Juan Villalonga al frente del Valencia
no hubiera sido más que una triste y lamentable pesadilla, David Silva
vuelve a convertirse en toda una obsesión para el cuerpo técnico
azulgrana. Pep Guardiola le quiere bajo sus órdenes e insiste en que es
el jugador idóneo para apuntalar la banda izquierda. Txiki Begiristain
le arropa sin fisuras en su decisión y el Barça está dispuesto a mover
pieza para satisfacer a ambos.
De momento, sobre la mesa de
negociación, nada mejor que una mayor propuesta económica para retomar
los viejos contactos y minar la tenaz resistencia que la directiva del
Valencia ha mostrado hasta la fecha.
El panorama ha cambiado de
forma radical en cuestión de pocos días. Con la tempestuosa marcha de
Villalonga, el Valencia vuelve a encontrarse ante una situación
económica crítica y el dilema de vender a Silva o Villa se recrudece
con el paso de las horas. El club necesita dinero con carácter de
urgencia y el traspaso de sus cracks es la alternativa más lógica para
salir adelante y reestructurar todo su proyecto deportivo.
Es
necesario vender y el mercado sólo apuesta por sus dos bazas ofensivas.
La gran cuestión es dirimir qué puerta abrir. Y justo en este punto
vuelve a irrumpir el Barça con más fuerza que nunca. Ha mostrado
paciencia como el que más y ha sabido capear las negativas de
Villalonga sin desesperarse, trasladadas en el transcurso de una
conversación entre Xabier Akargorta y Txiki. Existe otro clima mucho
más benevolente y los puentes que se han tendido para afrontar nuevas
negociaciones han sido positivos.
Todo está a punto para abrir
gestiones de forma directa y notificar los argumentos del club para
hacerse con David Silva en sólo cuestión de días.
El Barça parte
inicialmente de la primera oferta que en su día ya trasladó al
Valencia. Entonces, el club che no dio por buenos los 20 millones de
euros que el club azulgrana estaba dispuesto a pagar y marcó la barrera
de los 25 ‘kilos’ como una cifra sensible para ser atendida y sobre la
que asentar un diálogo. Ahora, con la presencia del ex jugador Fernando
al mando de las operaciones deportivas -recientemente ha sido nombrado
vicepresidente ejecutivo deportivo- se variará la propuesta inicial
para intentar acercar posturas.
El Barça está dispuesto a llegar
hasta los 22 millones de euros y, en función de diversos criterios
deportivos, se incluirían bonificaciones que podrían incrementar la
oferta económica en 3 millones más. En resumen, de manera indirecta se
podrían satisfacer los 25 ‘kilos’ exigidos hace sólo un par de meses.
Una propuesta que se considera más que razonable y que difícilmente
ofrecerá margen para otras mejoras.
La respuesta del Valencia
todavía es una incógnita. En la hora de su adiós, Villalonga relató que
el club negociaba una propuesta tramitada por Federico Pastorello en
nombre de la Roma. Fuentes valencianistas, posteriormente, confirmaron
que habían desechado la propuesta del club italiano. De hecho, incluso
se ha desmentido que el conjunto transalpino hubiera llegado con una
propuesta de 25 millones de euros fijos y 5 más en concepto de
variables. Más confusión alrededor de una operación que mantiene en
vilo a la parroquia che.
Llega la hora de la verdad. Guardiola y
Txiki son conscientes de que la inminente disputa de la fase previa de
la Cham-pions League obliga a concretar negociaciones y definir los
últimos retoques de la plantilla. Queda poco más de una semana de
margen de maniobra y es el momento de echar el resto por un jugador que
tiene el corazón robado al entrenador. Tampoco se debe olvidar que el
mercado no concede demasiadas alegrías a la hora de buscar zurdos.
Incluso, desde el área técnica se contempla no mover ficha. O llega
Silva o nada de nada. No se quiere fichar por fichar.
El
desenlace final de las operaciones se prevé complicado, aunque un
cierto optimismo ha regresado a las oficinas del Camp Nou. El Barça
parte con una clara ventaja, ya que en su momento, días antes del
inicio de la Eurocopa, se mantuvieron varios contactos con el jugador y
estos fructificaron en un principio de acuerdo sobre sus futuros
emolumentos y duración de contrato en su nueva etapa azulgrana. Las
bases están ahí y todo queda supeditado a vencer la resistencia del
Valencia. El resto sería poco menos que coser y cantar. Silva sería
jugador del Barça para las cuatro próximas temporadas y vería
sensiblemente incrementados sus actuales ingresos.
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